lunes, 25 de agosto de 2008

domingo, 24 de agosto de 2008

!novedades desde Republica Banana!
han sintetizado una nueva droga. una mezcla de cocaina, canela, te de mango y unas gotas de vainilla. es la primer droga autonoma, se la toma una vez, y la segunda te esnifa a vos. un golem de barro se asoma por tu nariz, te muele a piedrazos y se da un sacudon. dicen que el polvo de carne hace maravillas. y los golem tambien se esnifan entre si. como canibales, se cogen entre si, macho con macho, hembra con macho, todo piedras, y luego matan a su pareja, por la espalda, de un gran mordisco en la cabeza. unos bastardos los muchachos. golems drogadictos por su propia carne ( piedra ) materia. un sueño.

b.
Carta a d. escrita en Taganga, recuperada.

Querido d.

cada vez creo comprender mas la poesia.
su potencia en lo insignificante,
en las palabras como color,
de que otro modo
compartirme,
prestarle mis ojos al universo,
unas gotas de tinta que pueden llevar mi sangre.

la musica, lo pintado,
lo real, dos rocas grises, una al lado de la otra, y el mar
oleando.

seccionar paraisos,
la poesia secciona como un cuchillo filoso ,
que desgarra hasta el alma.
escribo sobre este mar verde, tapado de un azul negrusco,
y la vibracion en blanco.

y quiero leer a cada poeta,
sentir mil mundos,
la belleza hasta deshidratar y secar cada cosa,
perder el candor en los ojos,
jamas lo olvidare.

no quiero contar una historia,
no lo necesito.

tengo este jarron eterno,
esta todo ahi afuera,
una gran pasta azucarada,
con el sabor dulce y tibio,
como el roce de unos dedos de mujer por mis pupilas

y todo duplicado en negro,
impreso en falta de luz,
en sombras
!Ah! y la musica...

b.

jueves, 21 de agosto de 2008

no se sentia con ganas de nada, afuera el cielo derramaba unas gotas pesadas, grises.
la calle estaba llena de bondis, era el unico espectaculo de colores que se podia ver aquel dia. maldito dia de lluvia- penso. y encima todavia la espera, apenas iban por el numero 390 y el llevaba el 700.
decidio que era una buena idea caminar, caminar siempre hace algo con el tiempo.
La Boca olia a milanesa. era como si en cada una de esas viejas fachadas hubiera una vieja cocina con una vieja cocinera friendo el pan rayado y el lomo entre azulejos y sartenes oxidadas. era el perfume del barrio.

b.

viernes, 15 de agosto de 2008

jueves, 14 de agosto de 2008


oda a tomar vino del pico

b.

miércoles, 13 de agosto de 2008

martes, 12 de agosto de 2008

easy

estaba encerradoo en esa ciudad de aparatos.
edificos roboticos danzando, chispeandose,
como cojiendo sobre mi cabeza,
aparatos reptando,
y yo con mi carrito, mirandolos quietos, escondiendose.

b.

lunes, 11 de agosto de 2008

Al fin aca vuelvo!

Mirada de almendra.

Y una voz mas con un dibujo de mi increible amiga Civile...
Fue una gran alegria saber que visitas este blog.


C.

viernes, 8 de agosto de 2008

Indignación

Por esto: (click).

Justo que andábamos en el tema.
Que el aparato represivo extienda sus tentáculos para absorber cualquier tipo de expresión que lo ponga aunque sea levemente en peligro, es entendible. Que los artistas se presten a eso alegremente y lo consideren una conquista, es intolerable.
"Es necesario legitimar lo que está en la calle" (Oscar Smoje, flamante nuevo director del Palais de Glace). Lo que está en la calle ha sabido construir por sí solo su propia legitimación, señor imbécil.
"Las pintadas en los muros son tan viejas como el tiempo, pero especialmente a partir de los años 60 empezaron a utilizarse como un medio de expresión unido a las ideas de clandestinidad y protesta". Pues esta operación de entrada al museo constituye ni más ni menos que su escritura y su muerte.
¿A quién se le ocurre que es una buena idea llevar al encierro y a la canonización a una forma de arte que se ha inventado a sí misma en el ámbito de lo público, de la luz del día, del contacto directo?
Esta es la contracultura vaciada de sentido de la que hablamos más abajo.



.d


Qué bronca...

jueves, 7 de agosto de 2008

Esta era

"Tengo sentimientos extraños con respecto a algo que se llame 'escena'. La noto desarmada. Por un lado hay gente fundamentalista que pretende establecer standards de conducta y una especie de escala de valores 'independiente', de manera medio autoritaria. Gente que le da un tono conservador a ese ámbito subcultural."
(Darío Georges, de The Tandooris)

Por partes.
Primero, muy inteligente la introducción del término subcultura, frente al viejo, gastado, expropiado, y a estas horas ya incluso vacío de significado, contracultura. No sólo por todo lo que acabo de decir, sino también porque la partícula contra- carga con cierto matiz anti, que resulta improductivo en el sentido de que tienta a relacionarse con la cultura oficial mediante un sistema de opuestos. Esto produce lo que ha dado en llamarse un esencialismo inverso, y tal error fue cometido por muchos de los llamados movimientos contraculturales del Siglo XX que no entendieron que antítesis y alternativa no son lo mismo. La partícula sub-, en cambio, propone, más que algo anti, una idea de cosa subterránea, en paralelo, por fuera pero al mismo tiempo; al margen, en lo oscuro, debajo del suelo por el que se camina.
Segundo, "hay gente fundamentalista que pretende establecer standards de conducta y una especie de escala de valores 'independiente', de manera medio autoritaria". La relativización de la independencia de esa escala de valores alternativa es una marca importantísima. El hecho de que sea subcultural (con todo lo positivo que acabamos de ver que esto implica) no quiere decir de ninguna manera que no esté en permanente e ineludible diálogo con el aparato cultural del poder.
Tercero, toda estandarización es autoritaria y por lo tanto violenta. Sea a través de la fuerza física, a través del discurso, o de lo que sea. Bloquea las líneas de fuga; bloquea los flujos de sentido. Frente a esto, la idea de subcultura: ser rizoma, proliferar, multiplicar las multiplicidades. Fluir y hacer fluir.

Me parece que éste citado arriba es el tipo de pensamiento que necesita el Siglo XXI.



.d


(La nota completa: acá)

lunes, 4 de agosto de 2008

para dangax. que casualmente yo tambien lo escribi hace un tiempo.

Los artistas son personas con la facultad de materializar su vida interna ante la atónita mirada de un universo triste y celoso que, imposibilitado de poder realizar semejante proeza, solo puede admirar con fascinación.

ch.

sábado, 2 de agosto de 2008

juro que baile con un angel de luz,
su perfume era el del durazno,
tan suave como el viento.
y las diosas arremolinadas me envolvian con sus telas, y bebiamos todos nectar dulce, y parado en la oscuridad, ciego, veia la luz de mi alma.

y ella cruzaba sus dedos con los mios, y me cuidaba, como se cuida a un niño,
y me hacia girar, y girar, y girar en luz y todo en mi nariz eran sabores de selva,
y todo apuntaba a ese punto de luz entre mis ojos, todo apuntaba al infinito,

supo tocarme, pequeño angel mio.

b.
Cuestión



Probablemente esto debería haber sido planteado hace poco más de un año. En fin... la relevancia de la cuestión hace que nunca sea demasiado tarde.



Hay tres preguntas a las cuales me interesaría someter a mis erbocompañeros, tanto como a quienquiera que pueda interesarse en responder. Tales preguntas son ¿qué es el arte? y ¿por y para qué ser artistas?

Por supuesto que se aceptan respuestas de caracter subjetivo y su validez puede proponerse como exclusivamente individual. Quiero decir que no estamos tratando de encontrar una respuesta universal y transhistóricamente verdadera --ni tampoco vamos a discutir aquí su contingencia--, sino más bien hacer un llamado a la opinión.


A esta consigna los conjuro.


.d

jueves, 31 de julio de 2008

Dos milímetros sobre el asfalto
Repta retorcido, sin vientre
Ella lo saborea
Luego tose telarañas

Compone una risa - materia invisible
Las curvas son mezclas
Rectas - inexisten
Ahí viene, el suspiro

Muy pronto descubren
Raíces del aire
Silenciosas bocanadas
Se llenan del mismo

ch.

sábado, 26 de julio de 2008

viernes, 25 de julio de 2008

necio-,

-cito a tu cuerpo,
y no lo digo nunca

pus-,

-puse nuestro encuentro
para el nunca

b.

miércoles, 23 de julio de 2008

Esta era

"El Dios de Allen, que hablaba a través de la voz de Blake, era todo lo que un creyente en visiones y revelaciones podía esperar de la Verdad. Ginsberg entendía la validez de aquella experiencia como el momento en que su yo espiritual y su yo poético se fundían en el hombre y en el poeta en el que se debía convertir. Aseguraba que Blake era su maestro espiritual y que lo guiaba hacia su misión: el compromiso del hombre con la poesía, y de la poesía con la experiencia inmediata, con la 'percepción del momento, [...] y con la memoria [nacida] durante el tiempo de éxtasis'.
Justo después de asumir ese compromiso surgió la idea de que dicha poesía tenía que ser, necesariamente, subversiva; y de que la sociedad (el mundo exterior formado por el trabajo, los matrimonios mal avenidos y las fábricas de bombas) iba siempre a desconfiar y a oponerse al <<éxtasis>>, porque la revelación producida durante la experiencia extática amenazaba su existencia."

En This is the Beat Generation, de James Campbell. Edición en español de Alba Editorial, Barcelona, 2001.


Eran, sin dudas, otros tiempos.
La expriencia extática, entendida en los términos del Siglo XXI, lejos ya de amenazar la existencia de la sociedad (entendiendo por ésta lo arriba explicado), se ha vuelto fiel sponsor del conformismo y el status quo.



.d

domingo, 20 de julio de 2008





















ch.
Perversión que adolece
Duele en gritos
Deslizando por la rugosa superficie
Pasos secos - entumecen

Ciego - aparece
Pierde magia, lo contemplan
Se ve vulnerable
Retracción

Complemento perdido
La paz reina, esta de luto

Despeinan al niño
Alegrías primitivas

Decide y es con-siente
Real realidad

ch.

sábado, 19 de julio de 2008

en un intento hipotetico
en el centro del modo
las bestias se concentran

despiertan promiscuos
alejan fantasmas
desviven la cercania

ch.

martes, 15 de julio de 2008

lunes, 14 de julio de 2008

Versos Favoritos VIII

Violeta como el olor de mi voz
(Julián A. Bachiller)

Fantástico. Espectacular.
La convergencia de una multiplicidad de imagenes sensoriales en una sola imagen imposible que rebalsa de sentido.
Y ni hablar de la belleza del verso en sí.
Va por la misma senda que esto.



.d


A mi amigo J. A. B., a su ternura e inteligencia.

jueves, 10 de julio de 2008

martes, 8 de julio de 2008

lunes, 7 de julio de 2008

Un sabado tranquilo que se convirtio en una borrachera tremenda que persiste hasta el momento y que incluyo que me comiera a un N-N, al Pendejo repetidas veces y a otro N-N que trabajo en mi proyecto aparentemente hace dos años.

Todos 20. 21 años. Todos muy lindos, con el ex-proyecto salgo en la semana, el otro tiene mi mail y el pendejo me vuelve loca. Hoy estuvimos mas cariñosos que las veces anteriores. Damn, Im horny.

No soy asi, juro que lo hago por el blog :p


Flor
(http://pegameydecimeflor.blogspot.com)




Acá hay otra más que entiende de la escritura y la vida.
Todo un manifiesto.


.d

sábado, 5 de julio de 2008

... Mirada picara ...
C.

miércoles, 2 de julio de 2008

30 de diciembre

Capítulo segundo


(Sun shines in the bedroom
when we play)


Volvimos al hostel, después de nuestra casi vagabunda travesía yendo y viniendo desde y hacia todos los puntos cardinales cruzando una y otra vez la bella y atemporal ciudad de Rosario, arrastrándonos por museos de aquí para allá, acostándonos en pastos, saltando en taxis, hablando con perros, preguntándonos sólo por deporte qué haríamos en los próximos cinco minutos, recorriendo peatonales y avenidas, entrando a negocios más o menos ocultos en galerías casi deshabitadas a comprar cosillas... Volvimos al hostel, después de nuestra casi vagabunda travesía que terminamos comprando en un mercado el pan, queso, fiambre, tomates, maní, papas fritas, alcauciles que cenaríamos. Después de la comida nos metimos en la habitación --una vieja habitación en un primer piso, con un pequeño balcón del que se podía ver la calle adoquinada de manera tal que los cuadraditos dibujaban algo así como las ondas que se dibujan en la superficie del agua donde se tira una piedra; una vieja habitación pelada cuyas puertas (la de entrada y la del balcón) eran de hoja doble, que tenía paredes altas y claras con unas lindas guardas en relieve llegando al techo; que tenía tres camas, de las cuales una estaba quebrada por la mitad siendo completamente inutilizable por un ser humano, y tres muebles que eran como baúles verticales, para los cuales la encargada nos había dado primero un par de candados que no pasaban por los ojales y después otro par que no se correspondía con las llaves que lo acompañaban--. A partir de ese momento el orden de los acontecimientos es confuso, y, además, poco importante.
Pusimos un disco en el grabador que habíamos llevado y nos sentamos uno en cada punta de la cama que daba al balcón. Hablamos un rato largo. Ella me contó detalladamente acerca de su trabajo, las personas con quienes convivía, las características de cada uno, personas famosas que había conocido, intercalando de vez en cuando alguna anécdota e interrumpiéndose constantemente para decir "Estoy hablando un montón, babe. Parame", y entonces yo le hacía alguna pregunta que originara un nuevo relato, tanto porque me interesaba como porque a pesar de su autocensura estaba muy entusiasmada y era feliz.
Después de su historia estuvimos bastante tiempo mirándonos un poco, divagando en silencio, haciéndonos gestos y muecas con las manos y la cara.
De alguna manera terminamos acostados uno al lado del otro charlando de quién sabe qué. A esta altura nuestras conciencias ya surfeaban y la habitación empezaba a transformarse en esa suerte de burbuja microcósmica en la que la aspiración de cualquier tipo de noción era inútil y ridícula y además no le importaba a nadie. Al rededor de la cama ya había tirados discos, algunas ropas, botellas de varias cosas y vasos, cenizas y colillas de todas clases que habían estado alguna vez en el cenicero (un cenicero que ella había improvisado con la tapa de una cajita rectangular transparente; murió como cenicero) pero éste ya se había volteado por primera vez.
Un --en este momento a mis pensamientos los tiraba una locomotora en llamas-- tiempo después de que se instaló el silencio --salvo por algún disco, el segundo o tercero, que seguía cantando--, sin decir una sola palabra empezamos a besarnos y acariciarnos, hervimos, me levanté y apagué la luz. Las ropas volaron al suelo, igual que el resto de las cosas que había en la cama --entre ellas, una vez más, el cenicero--. Durante una eternidad imaginaria tuvimos el sexo más fantástico --¡Ah! ¡Mi Diosa del Sexo!--.
Le salí de encima y nos volvimos a acomodar en silencio y todavía agitados en la cama, medio entrelazados, con nuestros cuerpos brillando pálidos por la luz blanca que entraba por el balcón. Tuve por un rato la mirada perdida en los ojos de ella --¡Ah! ¡Mi Diosa de la Profundidad Celeste!--. De pronto se puso a cantar con su voz dulce y aterciopelada que siempre le da a uno la sensación de que le está cantando al oído, sólo que esta vez sí me estaba cantando verdaderamente al oído y cerré los ojos y la amé. Teníamos el mejor humor del mundo y salimos a fumar al balcón, yo estaba desnudo con las palmas apoyadas en la baranda y ella medioenvuelta en una frazada que usaba a la vez de alfombra para no pisar las valdozas frías de la intemperie. Deben haber hecho apenas unos pocos grados.
Volvimos a entrar. Deambulábamos desnudos por la habitación-burbuja que estaba brumosa y completamente desordenada y con el aire cargado de ese calor humedo de estufa a gas y humo y olor a sexo y a cuerpos y a alcohol. Reíamos a los gritos --¡Ah! ¡Mi Diosa de la Risa!-- y nos movíamos de un lugar a otro dando saltos danzantes colgados de hilos y lianas invisibles y el vetusto piso de madera que con cada paso hacía ¡pum! un ruido obeso que hacía vibrar las paredes y nuestras almas y nos llevábamos por delante cosas dejando en el piso charcos de cerveza y vino y más cenizas y colillas y todo tipo de cosas. Toda la escena era tan jodidamente hermosa que podría besarla.
Uno de los charcos de cerveza se había formado, graciosamente, al rededor de un rollo de papel higiénico que en algún momento hubo de ir a dar al piso. Apenas lo vio se acercó a él y vació todo su vaso de cerveza sobre el rollo sin saber bien por o para qué en una actitud que me cautivó tanto que desde la cama aullé de risa. Por primera vez en nuestra vida juntos no le importaba absolutamente nada, y era maravilloso. El charco, naturalmente, se agrandó; a la mañana siguiente nos enteramos de que por suerte no había alcanzado ninguna de nuestras cosas.
Rato después, le dieron ganas de más cerveza, pero eran las primeras horas de la madrugada y no sabíamos si habría alguien a quien acudir en el escritorio de la recepción. Todos los demás huéspedes habían salido así que el salón comedor, al que daba nuestra habitación, estaba vacío y pude abrir la puerta un poco para asomar la cabeza y cruzar con la vista el largo pasillo que terminaba en el escritorio de la recepción. Sí había alguien. "Qué paja, me tengo que vestir...", dijo. "Bueno, pero cuando volvés te desvestís de nuevo". Se levantó y empezó la operación. Jugó un rato a disfrazarse con mis ropas, usaba mis pantalones, mis abrigos. Yo la observaba encantado. Finalemente fue, volvió, y volvió a desvestirse.
Se puso a buscar algo que sirviera para secar un poco el piso y encontró dentro de uno de esos muebles para guardar cosas algunos diarios viejos. Dio un grito de alegría, se acercó al charco y a mí y extendimos los diarios encima. Y fue todo lo que hicimos por él.
Cuando estábamos poniendo el disco número seis o siete se nos ocurrió mirar la hora por primera vez: eran las cuatro. Habíamos estado ahí dentro algo más de cinco horas y tomamos la decisión de de una vez por todas dejar de postergarlo y salir a dar una vuelta por la noche esa que mirábamos por el balcón.
Con toda la calma del mundo nos vestimos --durante este proceso, mientras iba de un lugar de la habitación a otro, cuando apoyé un pie en el suelo se escuchó un ruido de como si hubiera pisado un patito de goma, levanté la cabeza asombradísimo y la miré, ella también lo había escuchado; estallamos en risas; no se volvió a repetir y nunca supimos nada más de él--. Y salimos a caminar sin rumbo a través de la fría noche desierta.



.d





























ch.