domingo, 21 de junio de 2009
Un día me di cuenta de que no creía en el karma, pero q iba a tomar por premisa tratar de no poner mas mierda en circulación de la que ya de por sí circula en el mundo. Para que cuando me toque comer mierda a mí por lo menos saber que el caudal no subió por culpa mia. Notese que dije tratar. Además la cuestión de portarse bien en esta vida para poder ser una vaca en la vida que viene me parece bastante chota.
De bienahi.blogspot.com, el flaco este cada dia me cae mejor:
viernes, mayo 30, 2008
Una lección de vida muy jodida
Toda una generación se crió con esa premisa. Creo que ahora se explican unas cuantas historias
sábado, 20 de junio de 2009
miércoles, 17 de junio de 2009
lunes, 15 de junio de 2009
domingo, 14 de junio de 2009
Constitución del Retiro: acerca de Shoah
La derrota del alud no interrumpe necesariamente su movimiento
Max Horkheimer y Theodor Adorno [1]
Marx dice que las revoluciones son la locomotora de la historia mundial. Pero tal vez se trata de algo por completo diferente. Tal vez, las revoluciones son el manotazo hacia el freno de emergencia que da el género humano que viaja en ese tren
Walter Benjamin[2]
En una época donde los chanchos vuelan, el mosquito es el culpable, el terror nos da su cara más bestial y pandémica. Él es la enfermedad que más rápido se produce y reproduce.
Hay una serie de imágenes que quedan grabadas en la cabeza de este hijo de inmigrantes europeos, ateo, pequeñoburgués y porteño en lo que nos muestra Shoah y la realidad que construye. A través de las imágenes, testimonios, la película de forma seca y casi sin sonido salvo el ambiente nos recrea personajes y vivencias propias de una época y una localidad específica. El recorrido de un tren que avanza hacia su destino, el tren está cargado de muerte, de asesinados y olvidados. Humo negro, quema de carbón, velocidad sostenida y regular, proceso, paradas estipuladas, estaciones de desembarco asignadas. Vagones cerrados, la única conexión con el exterior son pequeñas ventanas, rendijas, adentro losqueesperanmorir, las vacas al matadero, aislamiento[3]. Lo primero que viene a la cabeza son esos vagones, esos que los campesinos entrevistados conviven hoy en día. Museos vivientes del genocidio. ¿Cómo puede ser que perduren? ¿Cómo no se ha hecho ALGO con ellos? ¿Con qué vagones viviremos nosotros?
¿Adónde va ese tren que se mueve? ¿No se da cuenta que están todos muertos? ¿No se da cuenta que se mueve sin sentido? ¿Qué a los que transporta están muertos antes de subir? ¿Adónde carajo estás yendo?
El genocidio son esos trenes, los que avanzan inexorablemente, por vía única hacia su destino. El maquinista borracho con su soma –comúnmente llamado vodka- era provisto por los nazis como paga extra, pero nada hubiera sido posible sin él. Los maquinistas no hubieran podido resistir el olor, el olor y gritos de 20 vagones atestados de seres humanos, igual que él, potencialmente él pero no él. Idiotízame que la realidad que me rodea es insoportable, no lo puedo resistir, tampoco la voy a cambiar. Un tren, conducido por borrachos, 20 vagones, incontables almas destinadas a la muerte industrializada, vuelven para retornar en sentido único vacios de almas.
El viaje puede ser distinto, la alta burguesía, bien vestida y comida, bailaba en los vagones pulman. Se divertía pensando en un trabajo en la fábrica. Hacinados y rodeados de sus propios muertos en los vagones de ganado, el pueblo ya sufre desde un primer momento. Sepan o no su destino, este sigue siendo el mismo, la modernidad y su fatalidad no distinguen sexo, clase ni religión. El auto entra en New York por las vías. Al final, el campo.
El movimiento, el movimiento, el movimiento, “acciones de transferencia”. Nunca se para, nunca se llega, siempre en testimonios, siempre en el movimiento del tren, del auto o lo que sea. Asesinos, asesinados, genocidas, colaboracionistas, traidores, de un lado a otro. Avance, progreso, evolución.
El proceso industrial suele tener un producto, un resultado material sea bien, mercancía, servicio o lo que sea. Sin embargo, a primera vista, la lógica aplicada a los campos, las fábricas de la muerte, parece ser circular. Los trenes van cargados, vuelven vacios. Pero justamente ese es el producto, la nada. La no-existencia de otro llevada al paroxismo. El vacío. La limpieza no sería de su cuerpo-ser sino a su vez de su dejo material, de todo rastro y huellas que aquel otro haya podido dejar en este mundo. Cualquier rastro de identidad en un objeto, cualquier rastro de su subjetividad es quemada con él. Como caminar sobre la orilla del mar el nazismo montó una fábrica eficiente, pulcra y con una ganancia superlativa, la reconfiguración del territorio, el reodenamiento del mundo bajo disciplinas de poder. Casi toda Europa ocupada por las fuerzas destinadas a purgar de la escoria social que los atosigaba, ¿qué ha pasado después del nazismo en Francia? ¿y en Holanda? ¿y en Polonia? etc. etc.
A sus costados reina la negación y el olvido. Campesinos trabajando la tierra, otros trabajan los “judíos”. La cosificación del otro, del que viaja en tren, en este sentido es alucinante, el otro en este caso ya estaría dado por una reificación identitaria impuesta. Los católicos, prejuicio mío, polacos asignan por un criterio religioso la identidad del otro, del otro-masa. No se los define por su humanidad, como seres humanos, sino que se suprime sus particularidades –entre otras cosas- al asignarle el nombre de “judíos”. Hoy en día a sabiendas que los “judíos” no fueron el único grupo que sufrió el genocidio nazi, ¿a cuentas de qué viene la caracterización por el campesinado polaco? La creación del imaginario, de la virtualidad –por ejemplo de qué pensaban los “judíos” extranjeros y cuanto sabían o desconocían del destino que les aguardaba[4]- está teñida de resignificaciones, olvidos y negaciones. Los vagones cerrados no solo ocultan hacia los que están en su interior, sino a su vez al otro exterior, la exclusión y la generación de los imaginarios es el primer paso. La disputa política que se da en ellos muchas veces tiene la suerte contada.
Las secuelas del terror están vivas[5]. Sobibor no amanece viendo el campo de concentración, ya no está más, barrido por la negación, en su lugar se erige campos verdes, cultivos, bosque, vidas, los rieles sin embargo continúan, inmutables al paso del tiempo, la estación continua resistiendo verano e invierno, imperenne. Sin embargo, el olvido y la negación nunca es una totalidad cerrada, sino que un retorno que vuelve a perseguir a aquellos que lo practican, los “fantasmas pesan sobre el cerebro de los vivos”.
El rastro que se ve y escucha en los testimonios es el de los sentidos, el de la sensibilidad. El olor, los gritos, los alaridos, las imágenes de la “masa” de objetos, de la “masa” humana, del hambre, la sed, la desesperación, la inconmensurabilidad, del miedo, del terror. La pérdida de identidad es plena, sigue quedando en mi cabeza: “hace unas horas era familia, era amigos, ahora ya no soy nada”. La soledad es total. No debe haber nada peor en el mundo que ser un individuo pleno y cerrado, el yo con el yo universal.
El disciplinamiento sería entonces, para los sobrevivientes, para los genocidas, y para los “terceros inocentes”. El sobreviviente es aquel, por lo menos los testimonios prueban eso, que ha colaborado, que ha atizado el fuego, arrastrado cadáveres, de los que eran, eran, como él. La pérdida de sensibilidad sobre el bienestar del otro es sintomático de una sociedad que deja morir, de una sociedad que ha naturalizado el abandono y el despojo. ¿Alguien puede siquiera pensar en un mundo mejor?
Imagen de dos viejos bailando alegremente en la pista, los que pudieron ser, ¿qué hubiera pasado con aquellos que ya no? ¿Tiene sentido preguntárselo? Las luces encandilan, no quiero ver, prefiero negar.
Este párrafo es el último que escribo, ya no puedo más. Mi ensayo no tiene ningún tipo de consistencia teórica o política, es puro catarsis ante lo inconmensurable y lo atrofiante. Es la necesidad de extirpar la angustia que me lleva a escribir este trabajo, es la necesidad de buscar respuestas y certezas que no están, que no van a estar y que no creo que estén.
[1] Horkeimer, M. y Adorno, T., Dialéctica de la Ilustración, El Alud, Editorial Trotta, 2006, p. 264.
[2] Benjamin, W. Sobre el Concepto de Historia, Editorial Piedras de Papel, 2007, p. 49.
[3] “Podría surgir la sospecha de que nos comportamos con los otros hombres y con la criatura en general no de distinta forma a como lo hacemos con nosotros mismos una vez superada la operación: ciegos frente al dolor” Horkeimer, M. y Adorno, T., Dialéctica de la Ilustración, Le prix du progres , Editorial Trotta, 2006, pág. 275.
[4] Saber la propia muerte de uno, de los que quiere, que el tren se mueva y no se le ocurre nada por hacer, o mejor dicho, que nada se puede hacer. La sujeción es total, el encierro pesa sobre el colectivo. La desesperación y el terror.
[5] “(…) una desaparición que excede al exterminio producto de una guerra, porque no culmina sino que se inicia con la muertes que produce” Feierstein, D., El genocidio como práctica social, Editorial Fondo de Cultura Económica, 2007, p. 86.
k.
viernes, 12 de junio de 2009
Yo me lo imagino como luz solar
y un rayo de esos que entran por una ventana
y además te hacen ver todas las partículas
hay que ver qué sería permanecer como ésto
pero siendo esto que somos
energéticos y como que a la vez
y cómo se trasformarían las fuentes
tengo un estornudo que no me sale
que es inmenso
y me está matando
No Es?
por lo menos a mí el sol
me gusta
tengo un estornudo que no me sale
y me está matando
mirá un rayo de luz jaja
.d
jueves, 11 de junio de 2009
Dirá Picasso exaltado ante la belleza de las producciones Paleolíticas en Altamira: “Ninguno de nosotros podría pintar así”. Entonces yo reafirmare, ¡no Sr. Picasso!, usted tenia razón, ninguno de nosotros puede, porque el arte es cultura, cultura es gesto, cultura es contexto. “Toda obra de arte es hija de su tiempo, muchas veces madre de nuestros sentimientos”.
b.
miércoles, 10 de junio de 2009
martes, 9 de junio de 2009
Esta historia paso el 9 de diciembre de 1967.
Alberto Greco entra en escena, vestido de almirante, embajador o niñera (nadie nunca lo sabrá), con un sombrero de plumas y un pato muerto bajo el brazo. En el local hay olor a champagne y ruido a monos hablando. De un bruto salto se para sobre una tarima, el ruido hace girar cuarenta miradas hacia el. Desde ahí arriba, envuelto en su vestido negro, envuelto en su barba negra, todo envuelto en sus ojos negros, Greco empieza a señalar con el brazo bien estirado, el señorcito estetictador del arte grita en voz alta: ese candelabro oxidado...mmmm... es arte! Luego señala un pequeñito perro de alguna ostentosa dama, y dice: el culo sucio de aquel perro, que composición fenomenal, que asco, que latencia, eso DEBE ser arte! Continua así por unos cinco minutos, señalando, descubriendo el arte, dando un show gratis ante el silencio tibetano de sus fortuitos espectadores, quienes aun no entienden la bendición de aquel dedo.
Al terminar su presentación, se dice que había gente llorando, otros vomitando, algunos llenos de miedo, otros mojados, revelados y entregados en orgasmos y placeres orgiásticos ante la potente belleza que los acababa de atravesar, pero es aquí donde el relato se confunde y se convierte en mito y manchones, lo que es seguro, corrió liquido esa noche por Buenos Aires. ¿Triste noche aquella?, en la que al llegar a su cuarto, ese con una cama desecha en el piso, una silla de mimbre y tablones de madera ( es que Alberto era Vincent, esto tampoco nunca nadie lo sabrá ), Alberto, señalo por ultima vez la belleza. Todavía se cuenta en Buenos Aires que escribió en una pared, Esta es mi mejor obra, y que se lo encontró con los brazos cruzados como un faraón. Al mover sus manos para estudiar el cadáver, su mano izquierda revelo una escritura que decía FIN, en su derecha ,ya con una letra casi ilegible, producto de la desesperacion o del éxtasis por la muerte cercana, Alberto había escrito: el mundo es bello, es pura porquería.
------------
Eso dijo Alberto, o yo dije que Alberto dijo, o yo lei que alguien dijo que Alberto dijo, en fin, Alberto es mito.
Entonces
yo digo:
Invito a cualquiera a atreverse a vomitar
y sacar toda la materia podrida,
y mirarla,
y buscar belleza allí.
O al menos buen sentido del humor.
------------
Damos entonces, con este sacudon de elementos, por inciado el movimiento estetico que denominaremos como Pura Porqueria y que en esta primera temporada explota en forma de remeras manchadas de arte. A lo que los invitamos a participar de la seleccion de las futuras estampas.
Saludos
Gracias por prestarse a la tension con tanta atencion
Se oira mas de nosotros,
ch. y b.
lunes, 8 de junio de 2009
Muy bien, hermoso, cagón. Y qué le digo? y si no me da bola? Wish away the nightmare. Seguro quedo como un boludo, me va a cortar el rostro, ni da, encima todo el mundo mirando (ergo famoso delirio de egocentrismo), y qué le digo? Wish away the nightmare. Pero le tengo que decir algo, decí, hablá. You've got a light you can feel it on your back. Siempre lo mismo, no puedo ser tan cagón. Bueno, ya está, no te lo tomes así, la próxima, la próxima si o si, le hablas. Jigsaws falling into place.
k.
domingo, 7 de junio de 2009
sábado, 6 de junio de 2009
--¿Cómo se dice groove en el idioma de ustedes?
--Onda.
--No, eso es de jipis.
(Manza, Pablo)
----------------
--Uy me olvidé de grabar la concha de mi hermana.
(Manza)
----------------
--La afinación es una cosa viva.
(Pablo)
----------------
(Con sus dos pulgares arriba y una sonrisa de medialuna) --¡Como el orto chicos!
(Juan)
----------------
--¡Esto es un culo rolinga!
(Julián)
----------------
--¿Qué es lo que hace tan bueno a este estudio?
--Y, la sala, que no está hecha exactamente como dicen los manuales pero tiene un sonido muy particular.
--La gente tenías que decir, boludo.
(Guille, Manza, Alejandro)
.d
jueves, 4 de junio de 2009
miércoles, 3 de junio de 2009
martes, 2 de junio de 2009
De ninguna manera, no la quiero, quiero que se valla, dónde no sé, pero fuera de mí, quiero llenarme de Energía que ya no encuentro. Energía sacó para el directo a Bahía Blanca con Alegría. Malditas, consiguieron descuento por estudiante y no se les ocurrió mejor idea que tomarse el palo, me dejaron sin termo.
A Angustia le gustaba viajar, se olvidaba de si en cierto sentido, flotaba. A esto, Energía medio que le hinchaba las guindas, ¿qué es eso de de un lado para el otro? La desgastaba a la pobre. Energía le gritaba angustiosamente a Angustia, ¡hija de puta explotadora! Vos oprimís a los dinámicos! Angustia, con desdén, miraba sin mirar, estaba demasiado preocupada en ella misma como para prestar atención a un otro, o sea, ni siquiera a Energía que de ella bien sabía que dependía.
Energía, un día cansada, agotada y sin paciencia, en sus últimos esfuerzos, junta Fuerza con Alegría y gritando, en Exhalación susurra un gemido que se convierte en grito ¡BAASTA! Energía estanca estaca en el corazón de Angustía, Angustia cae, Angustia desangra, Alegría baila enloquecidamente, en transe, alrededor del fuego las Almas se purifican en un cantar redentor, últimas ofrendas a ella, fiel compañera.
Su presencia, su estadía en el Campo de las Emociones no es muy bienvenida, sin embargo, cuando ella se hace presente el resto la escucha, tiene algo para decir, su contar se vuelve atrapante, el resto calla, enmudece bajo el manto que todolocubre. Está para decir algo, su devenir del Campo de las Penurias no será gratuito, su cantar es algo para escuchar y no olvidar. Mejor no empezar con Olvido, ese si es un personaje complicado.
k.













