sobre el nuevo pensamiento latinoamericano
“Vos estais en occidente, pero sois libre de habitar en vuestro oriente…” (1) y de habitar tu Africa y tu Polinesia si quieres, pero “…de habitarlo a gusto”. En esta frase Rimbaud concilia, y libera al hombre del peso del subjetivismo moderno. Ya no mas eurocentrismo, ya no mas el aca esto haya lo otro, sino el todo aquí. “El hombre ha de ser total, y esta es la única garantía que tenemos de enfrentar el futuro…” (2), dice Rodolfo Kusch. Porque Latinoamerica es un gran collage genético, un cruce de linajes culturales, no devorados del todo por el peso europeo, sobreviviendo a escondidas por fagocitacion en el subsuelo inconsciente, a manos del pueblo y lo popular, fieles guardianes de lo originario. Esta contracultura es la que Kusch valida como propia de America, y donde encuentra una gran tristeza en la vergüenza con la que se mira a las raices originarias. Si el hombre Latinoamericano no acepta su pasado, y lo mestiza con su presente, jamás gritara con voz propia, jamás gritara en serio.
Kusch dicta: “Cultura no es una entidad estatica u objetiva (...) Sino que es algo disponible, y que existe unicamente en cuanto un sujeto la utiliza. Cultura es sobre todo decision…” (3). Sin sujeto, no hay cultura. Sin sujeto manifiesto aquella cultura que en el reside no existe, de ahí que “cultura es sobre todo decision”. El tipo de decision que los pueblos Latinoamericanos, algunos como Bolivia o Brasil ya encaminados, deben tomar y manifestar. Si hasta el hombre europeo ha perdido su esencia, su suelo, su “arraigo”, su “daisen”, que nos depara a nosotros tercer mundistas hasta en lo esencial. A eso Latinoamerica debe responder con mito, con musica, con danza, con pueblo: “bailemos los vivos… bailemos una ultima danza agonica. Pero ¡una danza autentica, no pedos secos!”.
Entonces, ¿donde buscar este nuevo arraigo, donde hechar raices para el nuevo hombre Latinoamericano, en que suelo? “…pense en buscar la llave del antiguo festin…” nos responde Rimbaud, el hombre europeo menos europeo, quien escapo de la maquinaria moderna hacia lo salvaje, hacia aquello que estaba mas alla de las murallas de la ciudad, hacia “…un pasado de miedos y espantos originales…”(4) en busca de respuestas. En esta selva debe sumergirse America Latina, en el lodo de las culturas fundantes, comprenderlas, pero principalmente aceptarlas y asi aceptarnos. Sin embargo, no creo en la solucion renacentista de revivir lo antiguo, no, eso seria demasiado ingenuo de pedir. Vivimos en un mundo definido, el tiempo es el de ahsora, el hombre ya ha construido las ciudades y la maquina, ninguna anarquia lo salvara de ellas, el camino es el de la comprension y y la conciliacion, en busqueda de un nuevo arraigo, de un nuevo momento para el hombre, que exclama: “Tengo apetito, de las tierras y de las piedras,
de este alimento de donde provinieron la fuerza y la gordura y los músculos y el vigor del hombre…” Heidegger busca su hombre europeo en Grecia, nosotros debemos buscarlo en America.
Mencione previamente la condicion de collage que caracteriza a los pueblos de America ( cabe destacar la eleccion de esta palabra que el diccionario de la Real Academia Española define pobremente como: Técnica pictórica y artistica consistente en pegar sobre lienzo o tabla materiales diversos). Es que , como Gadamer menciona, “…la experiencia poetica y religiosa (…) permiten que la existencia humana se comprenda a si misma.” (5), y asi valida al mito, que se manifiesta en las culturas a traves del arte, del dialogo. Por lo tanto, hasta ahora hemos definido a America Latina como un conjunto de pueblos, de caracter occidental pero con una latencia de personalidad propia viva en lo popular y el folklore, que busca y debe reclamar su independencia, su personalidad, aquello que “…le sirve al grupo para diferenciarse del resto, que encierra la voluntad de ser del grupo, o sea, es el factor primordial de una propuesta de liberacion” (6). Su danza autentica.
No pretendo esbozar en estas pocas paginas los fundamentos de un nuevo pensamiento, seria engreido de mi parte, pero si manifestar mi vision sobre las virtudes personales de America, y de donde yo creo lo nuevo debe surgir. Fundar lo nuevo desde lo bueno y original.
America Latina, sufre en las invasiones españolas/portugesas una cruza de mundos, el surgimiento de una nueva raza: la mestiza. Historicamente entonces, America es la tierra de la diversidad, ya manifiesta en las diferentes producciones indigenas de su extenso territorio hasta la ola inmigratoria del Siglo XIX que termina de definirla como la tierra de la tolerancia. Hay un refran que dice (ya hemos validado al mito antes, porque no usar su capacidad. Y al utilizarlo me pregunto si debo destacar su anonimato junto al resto de las citas. No, no lo hare, respetare su misterio, empezare desde aquí a conciliar): “no tolero a la gente intolerante”. Este deberia ser el slogan de America Latina, la tolerancia de culturas en dialogo. Subrayo la palabra dialogo con el deseo de destacar la importancia de la comunicación sobre la imposicion, de la cual ya conocemos los resultados. America debe incluso generar desde esta nueva perspectiva de pensamiento dialogos con Europa, con Africa, con el mundo, porque no hacerlo, si existen y tienen su razon y sus mitos. Miremoslos, aprendamos de ellos, sumergamonos en esta experiencia que es ser hombre, pero atencion, mirando siempre desde America, desde nuestras montañas, nuestras selvas, nuestros eternos rios, que no son los de Heraclito.
b.